La vida es una experiencia de aprendizaje, solo si aprendes.
Yogi Berra
Dicen que hay días que marcan un antes y un después en tu vida, para mí ese día fue un 3 de junio de hace ya sino recuerdo mal, nueve años. Por aquel entonces, yo hacia trabajos eventuales de monitora de tiempo libre, y tuve la gran suerte de trabajar en una actividad con la Universidad de Historia de Valencia, que realizaban para mil niños de edades entre cinco y doce años de diferentes colegios de Valencia, y los cuales hacían juegos en diferentes pueblos de la Comunidad Valenciana, relacionados con la prehistoria, me parecía una actividad muy interesante y didáctica, hasta que me tuve que disfrazar de cavernícola con pieles reales en pleno mes de junio, en el día más caluroso que recuerdo haber vivido, y corriendo con un grupo de 100 niños alrededor mío, haciéndome pasar por cavernícola que cazaba por un parque de Almenara.
Os preguntareis porque os cuento todo esto, pues para poneros en antecedentes de porque ya empezó de forma rocambolesca mi vida como profesora de cocina. De ahí este cuaderno de bitácora “Teachef”. Pues ese mismo día, mientras intentaba sobrevivir entre niños gritando, corriendo detrás de mí, siendo más cavernícolas que yo, que estaba completamente introducida en mi papel, con el sol azotando sin descanso, con las botellas de agua vacía, y las que teníamos llenas, solo le faltaba añadir el fideo de cabello de ángel y ya teníamos la sopa preparada, el responsable de la actividad se vino arriba y se metió de verdad en el papel y no quería que utilizáramos nada que no fuera de la época de la prehistoria, os diré que beber agua en los cuencos que tenían en la prehistoria o almorzar diciendo que el fuet era una pierna de mamut raquítico, no ayudo mucho a mejorar el día y entre medía de todo este jolgorio, recibí una llamada que jamás pensé que recibiría.
- ¡¡Raquel!! Te han llamado a casa de una escuela de cocina, que en dos días tienes una entrevista a la 13h del mediodía.
- ¿A mí, una entrevista, y como tienen mi currículum, yo no me acuerdo de haberlo enviado?? (por supuesto mi memoria se había ido, junto con todos los líquidos que había perdido con el traje de cavernícola)
Tenía una entrevista en dos días, en una escuela, de la cual yo no recordaba haber enviado el currículum, estaba sudando cual cerdito, rodeada de niños gritando que fuéramos a cazar mamuts, y yo solo quería tirarme en el lago más cercano que había, el cual seguramente habrían peces con tres ojos, y podría salir con la triquinosis en la piel, pero era mucho más apetecible que todas esas pieles de oso encima mía, los niños gritando, pensar en una entrevista de trabajo, del cual no tenía ni idea, y sin una cervecita fresca que llevarme a la boca.
¿Qué había hecho yo, para merecerme ese día? Y la cosa no terminó ahí…. Por supuesto, el ser profesora no iba a ser tarea fácil…
Pero eso lo dejaremos para otro día. Cerramos cuaderno de Bitácora. Hasta la próxima Teachef.

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