¿Y ahora qué?

QUIEN LUCHA PUEDE PERDER, QUIEN NO LUCHA, YA PERDIÓ.

Bertolt Brencht

El 15 de marzo comenzó todo, empezó un confinamiento donde el mundo dijo, hasta aquí. !!STOP¡¡ QUE NO SE MUEVA NADIE!!!
Y mi pregunta es, ¿Y ahora qué? Llevamos 79 días de confinamiento, establecimiento cerrados, y que no van a volver abrir. Alguno que han vuelto abrir y que han tenido que cerrar, otros que han abierto y que no saben cuánto podrán aguantar, u otros que por suerte van a poder mantener su establecimiento.
¿Esta cuarentena, va a servir para hacer limpieza?, ¿va a servir para que haya más restaurante, cafeterías, hoteles, establecimientos de hostelería en general con mayor profesionalidad, mejor cuidados, con mejores profesionales, gente que en realidad si quiera dedicarse a esta profesión, y que tenga vocación?
Seguramente estoy siendo demasiado sincera, realista, o incluso ofensiva, pero creo que, durante muchos años, la hostelería se ha caracterizado por tener mucha intrusión profesional, y eso ha hecho que hubiera más establecimientos de hostelería abiertos que clientes que pudieran acudir. Han abierto y cerrado restaurantes, bares, cafeterías en un mismo local sin hacer ningún tipo de estudio de mercado, sin ningún plan de viabilidad, simplemente abriendo persiana y sacando mesas al exterior y poniendo un folio con cinco o seis platos escritos para servir a los diez o doce clientes que pudieran sentarse al pasar por allí.
Creo que ahora es el momento de mimar este sector que por desgracia va a sufrir tanto por esta dura crisis que nos a golpeado por la pandemia del covid-19. Dejémonos del todo vale, luchemos por nuestra profesión, hagamos valer lo que es un verdadero profesional, un cocinero, un camarero, un maître, un ayudante de cocina, cada uno de ellos tienen un papel importante en el establecimiento hostelero, y cualquiera no puede cubrir su lugar, sueldos dignos, horarios que ayuden conciliar la vida familiar y personal.
La hostelería es un arte, es multisensorial, es amor, servicio, lucha y esfuerzo hacia las cosas bien hechas, demostremos que somos grandes profesionales, pero sobre todo demostremos que sabemos cuidarnos entre nosotros y aprendamos apoyarnos y a luchar por nuestros derechos y por una hostelería profesional y digna.
Amemos nuestra profesión, cuidemos a nuestros empleados, y ellos cuidarán a los clientes, porque al final todos debemos formar una gran familia que trabaje en equipo para que nuestros clientes no solamente vengan al restaurante a alimentarse, sino a disfrutar de un lugar donde ellos son importantes porque todos los que están detrás son más importante si cabe.

Deja un comentario