Cuaderno de bitácora Parte 3. La ansiada entrevista

Solo existen dos días al año en los que no se pueden hacer nada y son: ayer y mañana.


Dalai Dama

El momento había llegado, conseguí llegar incluso 10 minutos antes a mi ansiada entrevista, la cual me iba a cambiar la vida durante ocho largos, difíciles, maravillosos, insustituibles años.

Llegué a la dirección que me habían dicho y me encontré con un edificio antiguo con unas grandes puertas antiguas de madera, con un suelo de piedra, todo muy señorial… la cosa pintaba bien, aquí se notaba la clase.

Nada más entrar a mano derecha habían unos sofás blancos de bambú, a mano izquierda una barra blanca y detrás un pequeño jardín con una fuente de piedra, no sabía si estaba en una escuela de cocina o había entrado en un pequeño castillo, lo único raro que encontré fue que allí no había ni un alma, absoluto silencio, unas escaleras altas con una barandilla de madera antigua y unos escalones altos de mármol y al asomarme una gran lámpara que lo único que me vino a la cabeza cuando la vi fue: ¡ Madre míaaa cuanto cristalito, que «jartura» para limpiarla¡

Por suerte, mi amiga Carla había hecho la misma entrevista antes que yo, por lo que, mientras que yo estaba cual guiri japonesa, apunto de sacar la cámara de fotos, viendo todo lo que había a mi alrededor, ella bajo, y me dijo que subiera hasta el último piso y preguntará por la jefa de Estudios, pero antes de que comenzará a subir las escaleras me dijo: ¡Ánimo, que no pierdas el pulmón ¡

¿Por qué me había dicho eso? ¿Habría a mitad de la escalera un payaso con un globo, sonriendo de manera extraña? ¿La jefa de estudios sería una mezcla entre Leticia Sabater y Carmen de Mairena? Todo me creaba una gran incertidumbre, pero me esperaban, no podía llegar tarde.

Subí lo más rápido posible los tres pisos y ahí entendí la frase de mi amiga, siiiii…. El pulmón me lo tuve que sacar yo misma casi al llegar…. Esos escalones habían sido creados por el mismísimo diablo, pensé que al llegar arriba del todo habría una máquina de electroshock para hacerme una desfibrilación ventricular antes de entrar en cualquiera de los despachos. Esas escaleras eran inhumanas. Y lo mejor es que arriba estaba una rubia vestida de negro, con una carpeta verde, morena como si se hubiera pasado tres meses en el desierto de Sahara, y con cara de no haber tenido vacaciones en años.

Con una medio sonrisa, me saludo. Y yo ahí intentando mantener la compostura para evitar de que al decir buenas se me escapará el pulmón derecho y le pegará en la cabeza con el; puse mi mejor sonrisa apretando dientes para contener el pulmón y dije: estaba admirando las maravillosas escaleras….. son super fáciles de subir.

A lo que la rubia me contesto amablemente…. Pues yo estoy hasta el coñ….. de subirlas y bajarlas….

Empezábamos bien……

La entrevista la verdad que fue corta, entramos en un despacho pequeñito, donde había una mesa enorme, la cual era demasiado grande para ese despacho, nunca entendí muy bien por qué.

Raquel, la jefa de estudios, que es como se llamaba, simplemente me dijo que le gustaba mucho mi currículum, pero en especial le gustaba que hubiera tratado con jóvenes con problemas, que hubiera dado cursos a mujeres en riesgo de exclusión.

Cosa que es su momento, no le preste mucha atención…. Con el tiempo sabría porque…….

Después me dijo si quería ver las instalaciones y comenzó a darme vueltas por un montón de pasillos, escaleras, recovecos, cocinas, pastelerías, restaurantes, despachos, aulas, mientras que íbamos hablando de que hacía en mi tiempo libre, y me pregunto si iba al gimnasio o hacia algún tipo de deporte, le comente que hacía años había hecho taekwondo y era cinturón negro y no sé porque eso también le gusto de mi…… con el tiempo también sabría porque.

La verdad fue que la entrevista fue algo surrealista, porque salí de allí sin saber lo que me ofrecían, para que había ido, si me iban a coger, si me cogían que tipo de contrato tendría, para cuanto tiempo sería, que iba hacer allí….. conforme volví a pasar por los sofás blancos pensé  que me encontraría a Will Smith con su lámpara de borrar memoria de los Men in black, porque no había entendido nada o que me iban a dar una concha por haber hecho el camino de Santiago por todos los recovecos que me había paseado….

Y allí estaba mi amiga Carla esperándome, a ver si entre las dos conseguíamos analizar la entrevista, pero no sacamos nada en claro, y decidimos irnos a comer, lo único que sí que saque en claro de la entrevista fue y es un gran consejo que os doy, que cuando vayáis a una entrevista lo hagáis con zapatos cómodos y a poder ser planos.

Yo en mi peor estado mental elegí unas sandalias de tacón las cuales eran prácticamente nuevas, preciosas, ¡!por supuesto¡¡ y me las puse para subir las escaleras de la más alta torre del castillo, para después hacer el Camino de Santiago por todos los recovecos del castillo, y encima irme sin ninguna concha, y por último, volver a bajar esas escaleras maléficas. Lo único que le pude decir a mi amiga cuando salí de la entrevista fue, ¡!! POR FAVOR, CÓRTAME LAS PIERNAS DE RODILLA PARA ABAJO¡¡¡,

Y fui en modo promesa andando descalza haciendo una procesión desde la plaza de la virgen hasta mitad de la calle San Vicente. Mi ramo de flores, mis maravillosas sandalias, sentí la misma emoción que siente la Fallera Mayor de Valencia al entrar por la Plaza de la Virgen, cuando vi una zapatería al 50% y que tenía sandalias planas, lágrimas como puños caían de mis ojos.  Estuve entre unas chanclas y unas zapatillas de estar por casa de Bob Esponja, pero mi límite de hacer el ridículo por el centro de Valencia…. Ya se había agotado……

Eso lo dejaríamos para si después de la entrevista,. Conseguía el trabajo….. continuará

Así acabaron mis pies…….

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