Quien trigo siembra pan recoge
Como seguramente todos estaremos en la misma situación del confinamiento en casa, estos momentos seguramente a todos nos da por hacer cosas que no solemos hacer de normal, o que habíamos dejado olvidadas en el cajón de los recuerdos. Llevamos unos quince días de estar en casa y cada día inventamos cosas nuevas para hacer, pues yo en medio de esta vorágine de inventos, locuras y aprender cosas nuevas, he comenzado a realizar una de mis pasiones, dentro de todo lo que he podido aprender al introducirme en este gran mundo de la hostelería creo que la panadería y pastelería es una de las que siempre me han llenado más como profesional y con las que he podido explotar más mi creatividad.
Ya hacia un par de meses que estaba haciendo mis pinitos realizando diferentes panes, pero ahora con el tema de quedarnos en casa, pues tengo que decir que estoy explotando mucho más el tiempo que puedo dedicarle y hacer unos panes de los cuales estoy super orgullosa y que me encantan porque intento que sean creaciones mías y no simplemente buscando recetas, sino haciendo pruebas y mejorando poco a poco su textura, su alveolado, sabor y forma.
Siempre que he pensado que el pan es una técnica impresionante, dicen que no todo el mundo puede hacer pan, que las manos del que amasan son realmente importantes.
Yo soy de hacer el pan a mano, sin maquinas, es una manera de ahorrarse el gimnasio y más en estos momentos que no podemos salir de casa, pero siempre me ha gustado el trabajo que conlleva el conseguir la masa perfecta, el ver como el gluten se va desarrollando y nuestra masa que era una simple mezcla de ingredientes sin sentidos se está convirtiendo en algo realmente impresionante que tiene vida propia.
La versatilidad de la masa del pan, todo lo que puedes hacer con ella, panes rellenos, dulces, de aceite, mezclado con queso, espinacas, especiados, semillas, jugar con diferentes harinas…etc. Hacen del pan una técnica realmente impresionante y creo que se ha perdido ese pan que se comía antiguamente, hecho a leña, con un sabor que recordabas día tras día, que sabía a pan del bueno. La tradición del pan debe volver, y creo que este confinamiento va a dar lugar a que nos demos cuenta que hemos dejado perder muchas tradiciones y que una de ellas es la de hacernos nuestro propio pan en casa o la de comer un pan de calidad.
Y ya sabéis contigo pan y cebolla, el pan es el único alimento que nunca nos debe de faltar y que esta bueno con todo. Así intentar siempre disfrutar de un buen pan, y ya sabéis si queréis aprender hacer un buen pan contactar con Cocina con Kela y aprendemos hacer pan juntos en estos momentos difíciles es bueno aprender hacer cosas nuevas y que mejor en compañía, aunque sea vía online.



