Cuaderno de bitácora parte 11. El tiempo todo lo mejora como el buen vino.

La vida, como un vino precioso, hay que saborearla poco a poco, sorbo a sorbo. Los mejores vinos pierden todo su encanto y no se estiman bien si se tragan como si fueran agua.

Ludwig Feuerbach

Con la llegada de febrero comenzaron a llegar visitas que yo no sabía que también tendría el gusto de conocer,  dicen que la vida es como una caja de bombones y que nunca sabes lo que te va a tocar…. pues a mi me toco el gordo con premio acumulado.  Mi mes de febrero fue apoteósico, para enmarcarlo o incluso para llevarlo al libro de Récord Guinness, yo creo que por ser la persona a la que más desdichas le hubiera pasado en menos de dos semanas, aunque hubiera sido un llavero por pena, me lo hubieran regalado.  

Os pongo en situación, las visitas que os comentaban eran grupos de extranjeros que venían por diferentes motivos, showcooking de paella valenciana, curso de vinos, curso de sala, cursos de español y de cocina mediterránea y española, etc…

Para comenzar mi semana, aparte de mis horas, por si tenía pocas, me añadieron un showcooking de paella valenciana, en medio de las clases del mediodía con un grupo de cuarenta americanos que venían después de hacer un tour por el mercado central y por la zona más turística de Valencia, socarrados como gambitas de tomar el sol en la plaza de la virgen. Como siempre la información recibida era escasa, nula y extremadamente contradictoria, por lo que llegue a la conclusión de tirar por la calle del medio y decir ese gran dicho que dice » más vale pedir perdón, que pedir permiso», me preparé mi paella con todos mis ingredientes, pollo y conejo entero encima de la mesa, las verduras, arroz, aceite, azafrán, agua, paellera, todo preparado a las mil maravillas. 

Teniendo en cuenta que tenía que estar como unas tres horas de showcooking pues tenía que hacerlo largo, y si tengo palique para rato, pero como no le contará la vida y milagros del pollo o del arroz, sin que terminarán entrando en un sueño profundo cual bella durmiente, creo que debía alargar el tiempo de la preparación de la paella, por lo tanto iba a dejar todos los ingredientes sin cortar y los cortaría en el momento para darle un poco más de tiempo al «show». 

Pues ahí que estoy yo toda preparada como si de una gran «showwoman» se tratara, y comenzaron a entrar todos los americanos, hablando como si tuvieran cuatro polvorones de canela en la boca y no hubiera una copa de cava cerca para beber, y yo con mi inglés de «HarvArcete». me preguntaron con un inglés americano: 

  • Is this the showcooking here?

Y mi contestación, grácil y elocuente de un gran nivel bilingüe: 

  • If If, between, between…..

A partir de ahí el interprete que llevaban no volvió a dirigirse a mi el inglés, ¿ nunca entendí el porque? Pues yo me expresé súper megabien. 

Pues comenzó el showcooking y ahí estaba yo, explicando los ingredientes: 

  • Pues la paella valenciana plato tradicional de la Gastronomía Valenciana, se caracteriza por llevar pollo y conejo, la bachoqueta, tavella, garrofón, etc….

Entonces cogí la carne y la dispuse amablemente encima de la tabla para comenzar con los cortes de dichas piezas, estaba completamente metida en mi papel, sin darme cuenta de que los americanos ponían caras extremadamente raras, y me puse a cortar con el hacha tanto el pollo como el conejo, cuando hice los cortes el el pollo, no había tanto ruido o tanto gesto raro pero al coger el conejo y cortarle la cabeza, sacarle la lengua y partir la cabeza por la mitad, después introducir mi mano dentro de la tripa del conejo y quitarle las vísceras y enseñarles el hígado y el corazón, junto con los pulmones, observe que algunos de los invitado comenzaban a cambiar de color y pasaban de rojo que tenían por haberse quemado por haber pasado demasiado rato tomando el sol en la plaza de la virgen, estaba pasando a un tono azulado verdoso. 

No entendía el porque y incluso algunos comenzaron abandonar la sala donde estábamos realizando el showcoooking, yo seguí haciendo mi paella, sin darle mayor importancia.  Durante tres horas estuve hablando, cocinando, cortando carne, verduras, con el fuego, pasando calor delante de una gran paella para cuarenta personas, les ofrecí si querían probar la paella y de los cuarenta solamente tres o cuatro quisieron probar el caldo antes de añadir el arroz, me resulto realmente raro.  Por ultimo, con la paella terminada puse la paellera en la mesa para comenzar a servir los platos y repartirlos y para sorpresa la mía los americanos comenzaron a negarse a comer, poniendo cara de asco como si de un plato realizado con sesos de mono con patas de mosca y excrementos de ratón se tratará. Mi cara era todo un poema, una paella de cuarenta personas y solamente iban a comer cuatro personas, había estado más de tres horas trabajando, me sudaba hasta lo innombrable del calor que había pasado haciendo la paella y no se la iban a comer ¿ me estaban vacilando? ¿ a qué estábamos jugando? y ahí fue cuando se acerco el guía del grupo y me dijo amablemente, «es que los americanos no comen conejo, para ellos es una mascota y cuando has cortado el conejo los has asustado y por eso no quieren comerse la paella», mi mandíbula me llego hasta el suelo, entonces cuando yo estaba cortando el conejo tan tranquilamente, ellos pensaban que era una mezcla entre  Hannibal lecter y Jack el destripador,  que en mis momentos libres era una profesora come niños y que mi showcooking se basaba en matar animalitos que ellos querían como mascotas, y que mi próxima victima podría ser una de ellos.  Ahora entiendo esas caras verdes-azuladas, la metedura de pata no era grande era monumental, ¿y ahora qué? ¿ qué iban a comer? Ya me daba miedo ofrecer cualquier cosa, por si acaso también lo tenían como mascota, y ahí viene la gran frase de » la información es poder», y otra vez me acorde de los familiares varios de mi gran y estupenda compañera de los paises del Éste que por supuesto la mayor información que me había puesto era 40 personas Paella, y de ahí saca tus propias conclusiones.  Pues nada, ese día los americanos aprendieron lo que era la comida del hambre, un trozo pan, una naranja, agua y a correr, vengaaaa hasta nunki!!!!

Pero como la semana podía mejorar y la cosa no iba a quedar ahí pues me dijeron que es una semana venía un grupo de quince personas que iban hacer un tour por España por diferentes bodegas, que me estudiará tres o cuatro bodegas de las más conocidas y que pidiera tres vinos de cada una de ellas, que fueran un tinto, rosado, y blanco. Debería de hacerles una cata de esos vinos y darles una explicación de cada una de las bodegas. Tenía una semana para prepararme todo eso, entre medías de mis cincuenta y pico horas de clase, pues bueno no pasaba nada ahí estaba yo sacando tiempo de mis horas de dormir, si es que ya lo decían, el dormir estaba sobrevalorado. 

Cuando ya me había preparado todo el material el un tiempo récord, y iba a empezar a estudiarlo, recibo un correo de mi jefe y me dijo que como iban a realizar la catas en bodegas de España, que mejor me prepara de bodegas de la Comunidad Valenciana ya que no iban a visitar ninguna y de tres de vinos de las bodegas Valencianas. Buenoooooo, valeeeeeee, no pasa nada, cambio de pensar, aún queda tiempo, podemos prepararlo, aparte las bodegas Valencianas pues las puedo controlar un poco más, no es un problema, va lo puedo preparar. Ahí que me paso otro día prácticamente sin dormir, el planteamiento de ponerme palillos en los ojos ya estaba llegando a ser realmente serio, pero bueno lo logre terminar. Solamente faltaban cuatro días para el curso y tenía el fin de semana por delante, hice la lista de vinos que necesitaba y la envié para que me los trajeran. 

El lunes cuando llegué a la escuela recibí un mensaje de la jefa de estudios y me dijo que no me iban a traer esos vinos, porque en la bodega de la escuela había vinos y podía utilizar esos, ¡¡¡STOP!!! PAREN MÁQUINAS!!!!  Estaba empezando a entrar un poco en un momento de irá iracunda donde mi ojo empezaba a temblar y la vena de mi cuello se hinchaba de un modo alarmante, recogí las llaves de la bodega y baje con serenidad… cual fue mi sorpresa que al llegar a la bodega los vinos que habían tenían más años que un campo, pero que ninguno era un vino reserva ni gran reserva, sino vino jóvenes que se podían utilizar perfectamente como vinagres o incluso como corrosivo para limpiar viejos submarinos de la II Guerra Mundial para abrir sus escotillas, y querían que hicieran catas de vino con esos vinos. 

Mis preguntas eran ¿ Les pongo copas o platos de ensalada? ¿ La escupidera para desechar el vino, la pongo de hierro forjado, para evitar que la diluya el vino? Pues ahí estaba yo, eligiendo entre los vinos que menos caducados estaban para poder hacer una cata de vinos en menos de 24horas. 

Pero por supuesto la cosa no podía terminar ahí, la vuelta de tuerca estaba por llegar, a las siete y medía de la mañana del martes que tenía el curso de vino, recibo un email de mi jefe, que me exigía que hiciera un buen curso pues debíamos de quedar bien con los alumnos que venían, ya que eran alumnos de Francia de 4º año de Enología, y venían expresamente para hacer una cata en nuestras instalaciones y debíamos demostrarles que éramos especialistas en vinos. En ese momento solamente una cosa llego a mi cabeza, el disfraz de uva me lo ponía de uva tinta o de uva blanca, porque entre los vinos picados con olor a vinagre, expertos en vinos de la cuna de las universidades del vino, y sin el tiempo suficiente para poder prepararme nada, pues ya que iba hacer el ridículo pues lo hacía con el pack completo.  Y ahí llegué yo con todo el valor, a dar mi clase con unos franceses que no entendían el español, catando vinos totalmente picados, inventándome los olores, los sabores, y el traductor que era mi compañero de trabajo Francés me miraba cuando decía las explicaciones como si me hubiera fumado todo el material de una semana de tres o cuatro alumnos de una clase, pero yo sin perder el autocontrol, di mi clase completa, entendiendo los insultos en francés que me propinaban los diferentes alumnos ( es la parte bueno que tiene el estudiar diferentes idiomas, que lo primero que aprendes y siempre guardas en tu memoria, son los insultos). No me disfracé de racimo de uva porque no tuve suficiente tiempo para conseguir el disfraz pero en mi subconsciente yo era una granito de uva dando vuelta y más vueltas desde un precipicio desde lo más alto de la más alta torre, y mi cabeza sentía como si esos millones de vueltas las estuviera dando en realidad, lo mejor de todo, que conforme iba probando el vino pues me iba soltando más, los franceses lo escupían pero yo cada vez me llenaba más y más la copa y menos mal que se acabaron las botellas porque sino termino diciendo que los vino valencianos que tenían eran vinos franceses y ahí comenzaría la III Guerra Mundial Valencianos contra Franceses. 

Las dos semanas estaban siendo fantásticas, peroooooo todo podía mejorar como el buen vino. y como no, no hay dos sin tres. Recibo una llamada de la jefa que suba rápidamente al despacho y ahí que subo y me pide que necesita para las ocho de la tarde una tarta para quince personas en forma de campo de futbol y con muñecos. Eran las cinco y media de la tarde, tenía un examen que hacer a doce alumnos, por supuesto no tenia ingredientes porque habían desaparecido de mi nevera por la mañana y tenía que convencerlos de que hicieran un examen sin ingredientes y que encima me ayudarán hacer una tarta porque la jefa me lo había ordenador. 

Ni la mejor de mis sonrisas, comprarles con subirles la nota, cambiar el día del examen, invitarles a merendar, bailarles la macarena o incluso ofrecerles un 25% de regalo de la nota del final del curso me libro del gran pollo que me montaron, se me fueron de clase con la gran bronca y animaladas varias que me dijeron, y me quede haciendo la tarta como si no estuviera bien, y me lie hacer muñequitos de mazapán para hacer los jugadores dentro del campo de futbol, pero claro es lo malo que tienen las prisas, que son traicioneras. 

El horno que había en pastelería era bastante de Ikea ( republica independiente) y cuando más lo necesitabas más libre iba, y después de pegarme una currada haciendo los muñecos con el mazapán, se me ocurrió meterlo en el horno para que fueran secando y quedarán un poco más duro y así se aguantarán de pie en la tarta.  Mientras que hacia junto con mi compañero el bizcocho, decoramos la tarta y cuando fui a recoger a mis queridos jugadores de fútbol del horno,  me encontré con diez liliputienses derretidos de mazapán, los muñecos se habían derretido porque el horno había decidido subir su temperatura hasta el infinito y más allá…por favorrrrrr ¿ cuándo va acabar este mes???? decidí tirar los muñecos, hice dos balones, puse la tarta en una caja, cerré la caja, y me fui a mi casa, me planteé hacerme una tortilla de trankimazin, pero recordé que al día siguiente tenía que empezar con la preparación del concurso del gremio…. el mes de febrero iba «in crescendo» pero esto… 

Continuará en el próximo cuaderno ……

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